JEAN-LUC MÉLENCHON . « YO SERÉ EL PRESIDENTE DE LA PAZ »

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“Yo seré el presidente de la paz”, proclamó el domingo, en Marsella (sur) Jean-Luc Melenchon que, llevando una rama de olivo en la solapa, pronunció ante más de 70.000 personas reunidas en el Puerto Viejo y calles aledañas, un discurso en forma de alegato contra la guerra y sus consecuencias.
Antes de señalar y alertar sobre el creciente peligro de una confrontación armada que se cierne a partir del conflicto en Siria y la intervención unilateral del presidente de Estados Unidos, Mélenchon comenzó su discurso con un emocionado homenaje a los miles de emigrantes que han sucumbido tratando de llegar a Europa, en muchos casos huyendo de la guerra y, en busca de mejores condiciones de vida.
El puerto de Marsella, la ciudad más antigua de Francia y, desde la Antigüedad, lugar de circulación de mercaderías y de pueblos, es una de las más representativas del variado origen de la población francesa y, en consecuencia, particularmente sensible al tema de las migraciones.

El candidato de la Francia Insumisa insistió una vez más en lo que ha dicho en innumerables ocasiones en cuanto al carácter de la migración – “un exilio forzado y un sufrimiento” - recordando que no es solo el hecho de poblaciones de los países pobres, sino también el destino de cientos de miles de europeos, griegos o españoles, que deben partir de sus países por causa de la miseria

En este contexto, Mélenchon denunció y llamó a terminar con los tratados comerciales que destruyen las economías locales, con el hecho de hacer recaer las consecuencias del cambio climático sobre los países del sur y, generan entre otras, las migraciones forzadas desde el campo a las ciudades y desde allí hacia los países desarrollados.

“Escuchad el grito mudo y frío que corre sobre las olas y sobre el mar. ¿Cómo es posible que este mar azul sea el cementerio donde 30 mil personas han desaparecido. Escuchad, es el silencio de la muerte”, comenzó diciendo, sin por lo tanto dejar de denunciar enérgicamente las posiciones racistas y xenófobas sobre las cuales la candidata de la ultraderecha ha fundando su campaña contra los extranjeros y los migrantes : “Ella osó decir que había que saber acoger o bien expulsar toda esa pobre gente hacia las agua internacionales”, recordó

« No. Esa no es la voz de Francia”, manifestó. “No es nuestra voz, porque ella está en este silencio que vamos a observar” y, que “va a esos padres que, con las manos tensas y la garganta apretada, esperan noticias del hijo que partió, a veces con un niño en los brazos. He aquí lo que decimos a todas esas personas con nuestro silencio, con este minuto al que yo los llamo y que será el canto de amor para secar sus lágrimas y para apretarlos contra nuestro corazón”.

“Me felicito que Francia sea mestiza y todos los hijos son mis hijos y, a los monstruos que quieren otra cosa, les pregunto cómo van a hacer si por casualidad le permiten hacerlo. Les pido, franceses y francesas, un castigo electoral ejemplar para aquellos que han querido dividirnos, separarnos, empujarnos a odiarnos, cuando queremos amarnos”, insistió.

“Pero sobre todo”, exclamó, recordando que las guerras son en este momento unas de las principales causas de exilio y migración forzada, “ha llegado el tiempo de poner un término a las guerras que arrasan esos países”.
Jean-Luc Mélenchon anunció que traía consigo un ramo de olivo para agregar al “FI”, símbolo de la campaña y para que sea también emblema. “El árbol del Mediterráneo, el árbol nudoso y que incluso en su edad más avanzada, cuando todos lo creen terminado, da flores y frutos. El olivo de la paz.”

Situando el contexto internacional en el que se da elección presidencial, Mélenchon estimó que como nunca antes es necesaria una reflexión y una decisión clara sobre lo que se quiere sea el país en el futuro, cuando avanza el peligro de una guerra generalizada.
Desmintiendo el carácter religioso que se ha querido dar como pretexto a los conflictos en el Medio Oriente, refirió sus causas a razones económicas y a la intromisión de las potencias mundiales y regionales, “entre las cuales figura nuestra bella Patria”.
“En este contexto, en este polvorín en que se ha convertido esta zona del mundo, el presidente de Estados Unidos decidió, sin consultar nada ni a nadie, sin ni siquiera respetar las formas constitucionales de su propio país, intervenir sin ningún mandato, ni de la ONU y ni siquiera de la alianza militar de marionetas que es la OTAN.”, explicó.
Mélenchon denunció una vez más la alianza militar atlántica y lanzó un llamado de alerta contra ésta, constituida durante la guerra fría para enfrentar a la Unión soviética y sus aliados y “que se ha comportado siempre de una manera extremadamente agresiva, utilizando argumentos variables a su conveniencia, para actuar contra los países que Estados Unidos designaba como sus adversarios”.
Luego, de nuevo en referencia a la intervención estadounidense en Siria, la calificó de “irresponsable, pues no lleva a ninguna parte, no interrumpe nada y no hará más que agravar las tensiones y las escaladas guerreras, dado que hasta ahora cada campo moviliza a sus amigos”.
Seguidamente y como ejemplo histórico, recordó los dos grandes conflictos mundiales del siglo pasado, en que Francia estuvo comprometida y que se desencadenaron a partir de un acontecimiento particular para terminar en una catástrofe general.
Del mismo modo, condenó sin reservas la posición asumida por todos aquellos de una u otra manera aprobaron los bombardeos estadounidenses contra una base militar siria, nombrando en particular al presidente francés Francois Hollande y a la cancillera alemana Angela Merkel.
“¿Habéis visto, lo que bastó para que un hombre que la semana pasada era denunciado como un loco racista y sexista, se convirtiese en un paladín de sus causas podridas ? », interrogó.
“¿Habéis visto el inmenso error que se ha cometido en vuestro nombre, cuando sin esperar ninguna deliberación, sin utilizar la más mínima autoridad de que dispone Francia en tanto miembro del Consejo de seguridad de la ONU, cuando se vio al presidente francés y a su homóloga alemana declarar su aprobación total frente a un acto criminal e irresponsable cometido por el presidente de Estados Unidos?”, prosiguió.
“Tenemos que imaginar que esas mismas personas iluminadas de entusiasmo, inmediatamente después que el amo estadounidense les habló, serán capaces mañana de encontrar natural y evidente que alguien decida en su lugar, e iniciar o acompañar cualquier conflicto en las fronteras del Este de Europa y arrastrarnos a una guerra” .
Mélenchon destacó la importancia que tiene el voto de cada ciudadano para manifestar su rechazo a situaciones como esta.
“Escuchadme entonces y cuando iréis a votar recordad la actitud de esas personas que partieron detrás para aclamar la intervención que, repito una vez más, no tiene ningún fundamento, ninguna legitimidad internacional y que no es más que el hecho de una sola persona, pero que puede llevarnos a la guerra”, manifestó ante las decenas de miles de personas que lo escuchaban en Marsella y a través de las redes sociales.
“Recordad a quien os ha dicho de qué lado está el camino de la paz y recordad también de qué lado están los que han querido llevarnos en aventuras de las cuales ni siquiera conocen la continuación, como cuando fueron a atacar a Libia, Siria o Afganistán.”, insistió.

Jean-Luc Mélenchon condenó sin ambages la utilización de armas químicas y, haciendo notar que en la confusión de la guerra en Siria nadie sabe hasta el momento quien las ha utilizado en al menos dos ocasiones y, manifestó que de todas maneras y sea quien fuese éste, debía ser tratado como un criminal y ser severamente castigado.
Recordó a este respecto que fue el gobierno del presidente francés Francois Mitterrand que hizo firmar la convención para la prohibición de este tipo de armas, y señaló la imperiosa necesidad de presionar a nivel internacional para que se logre la destrucción y la erradicación total de ellas.

Además, señalo que “es necesario que esta convención sea ratificada en esta región y en particular por los Estados de Egipto, Israel y Sudán, que aún no lo han hecho.”
El candidato de la Francia Insumisa señaló que Francia debe, no sólo relanzar las discusiones para que esta convención sea firmada, sino también para que sea aplicada. “Y si vuestros votos me dan los medios, reiniciaré la discusión allí donde fue abandonada para que también desaparezca del mundo la amenaza aún más abominable de las armas bacteriológicas”.
Mélenchon recordó que entre las proposiciones de su programa en materia de relaciones internacionales y en particular a lo referido a situaciones como la de Ucrania y Crimea, figura la celebración de una conferencia internacional entre todas las naciones europeas, incluyendo Rusia, en la que cada cual expondrá las garantías exigidas para definir las fronteras.

“Esta conferencia de seguridad tratando todos los problemas que existen o hayan existido entre el Atlántico y el Ural, permitirá que la amenaza espantosa de una guerra sea rechazada por las luces de la razón y de la discusión”, explicó.
Dentro de este marco de relaciones internacionales, el candidato de la Francia Insumisa aseguró también que anulará el acuerdo firmado en 2012, en la reunión de la OTAN en Chicago, por el presidente Francois Hollande, que permitió la instalación de baterías anti-misiles en Polonia, con el pretexto de defensa frente a una eventual amenaza de Irán, pero que en realidad apuntan hacia un 75% del dispositivo militar ruso.

Respondiendo a las acusaciones que le formulan en el sentido que estaría cuestionando la inviolabilidad de las fronteras, Jean-Luc Mélenchon explicó que esa conferencia era propuesta justamente porque había un buen número de fronteras al interior de Europa que ya estaban cuestionadas.
A este respecto, recordó las intenciones de Gran Bretaña con respecto a Gibraltar, los casos de Ceuta y Melilla, la división de Chipre desde la invasión turca, las intenciones de Grecia, Bulgaria y Albania sobre Macedonia, la creación de Kosovo en detrimento de Serbia.
Dentro de esta enumeración, se preguntó : “¿Habrá que olvidar que hay que crear una frontera segura y garantizada, que permita la creación del Estado Palestino ? » , provocando una gran ovación de la multitud.
Recordando que uno de los pilares fundamentales del programa de la Francia Insumisa se refiere a la ecología, Mélenchon manifestó : “Poniendo la ecología en el puesto de mando que se abre una nueva era porque la prioridad ecológica da una política de paz. Ved primera que nada como la planificación ecológica y la transición hacia 100% de energía renovables nos sustrae de la tiranía de las energías carbónicas y las guerras que se producen debido al petróleo. Del mismo modo, la salida del sistema nuclear nos impedirá amenazar a los países que producen el uranio.”
Mélenchon definió también como una tarea de unidad y en pos de la paz, la salvaguarda del Mediterráneo contra la contaminación, para lo cual la construcción de las instalaciones necesarias a este respecto y la consecuente creación de miles de empleos y horas de trabajo “para poner así, en la práctica, la ser humano en concordancia con la naturaleza”.
Aprovechando este contexto de guerra y paz, desarrollado a lo largo de su discurso, el candidato de la Francia Insumisa, ilustró los fundamentos del nuevo sistema de justicia social que propone en el programa.
“Hay que comenzar por el principio y si queréis hablar al mundo hay que comenzar por limpiar en casa. Tiene que terminar la guerra contra los pobres que se desarrolla en nuestro país. Hay que poner un término a esa casta dorada de parásitos incapaces e inútiles. Aquellos que anuncian una vez más su gran y última idea magnifica : suprimir aún sectores enteros del Estado(…) . Miradlos, los privilegiados, los poderosos, los importantes, cuando os dan lecciones y os llaman a nuevos sacrificios, a la flexibilidad, a la modernidad. ¡ Holgazanes¡ “, exclamó.
Y, como alternativa, poniendo énfasis en los valores republicanos, señaló : “En lo sucesivo, siguiendo lo que indica el lema de los franceses y de toda persona en el mundo que se sabe formando parte de la humanidad universal antes que toda bandera, antes que toda religión, Libertad, Igualdad, Fraternidad, se terminará con la acumulación sin límites porque es inmoral. Compartir, aliviar la pena, alentar el esfuerzo, de aquel o aquella que se dedica al bien común, esas son las tareas de un pueblo libre”.
Casi al final de su discurso, Jean-Luc Mélenchon rechazó enérgicamente las aclamaciones de la multitud que pronunciaban su nombre, situación que aprovechó para insistir en el trabajo colectivo y participativo de todos y en torno al programa definido por la Francia Insumisa.

 

No quiero que mi nombre sea una consigna, ustedes no son devotos, sino los que llevan un programa, que se llama El futuro común. Sanad de esa manía de esperar de un hombre la perfección que nadie puede tener. Contad con vuestras propias fuerzas, Yo haré mi trabajo, a ustedes de hacer el vuestro.”, manifestó.
Luego, en un mensaje de bien fundado optimismo, declaró : “En momentos en que el futuro parece haber cerrado sus puertas de hierro ante vuestras voluntades, se produce ese instante nuevo que puedo nombrar diciendo , se siente, se escucha , la victoria está al alcance de nuestros esfuerzos.”
Jean-Luc Mélenchon culminó su intervención con una definición de la paz como un trabajo de participación colectiva : “La paz no es una palabra vacía sino una política continua, aplicada con método y con actos concretos que permiten a los pueblos el acercarse cuando todo podría separarlos. Cuando un interés humano aparece, entonces de todas partes, todo el mundo está dispuesto a participar”.
Yo seré el presidente de la paz”, prometió.

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