DE LA BASTILLA A LA REPUBLICA, LA FUERZA INSUMISA

 

Sabía que estarían aquí. Sabía cómo es inagotable la ola que nos lleva generación tras generación de la Bastilla a la República”. Fue con estas palabras que el candidato de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon saludó a los 130.000 hombres y mujeres que marcharon el sábado de la Plaza de la Bastilla a la Plaza de la República en París, para exigir la transición en Francia a la Sexta Repùblica.
“Escuchad el clamor que sube de entre nosotros. No tiene nombre pero es una señal, la de la fuerza del pueblo cuando surge del fondo de su historia”, agregó.
Cuando faltan apenas cinco semanas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, el realizar una demostración de fuerza de gran envergadura era un riesgoso desafío mayor que se había planteado el movimiento de la Francia Insumisa.
En primer tèrmino, se trataba de demostrar,  con otros parámetros que el de los tradicionales sondeos de opinión, seriamente cuestionados en cada uno de los últimos comicios, que la candidatura de Jean-Luc Mèlenchon tiene todas las posibilidades de triunfo en abril y mayo próximos, sobre la base de la  dinámica de una movilización masiva.
También se trataba de demostrar que esta nueva dinámica podía medirse y   superar el evento de hace exactamente cinco años , durante la campaña de 2012, que había marcado los espíritus, cuando unas cien mil personas habían repletado el mismo escenario de la Plaza de la República.
Ambos  desafíos fueron superado con creces.
En dos lugares de la capital cargados de contenido simbólico e histórico, y a pesar de un tiempo frío y por momentos lluvioso,  miles de personas provenientes de toda Francia y de algunos paises europeos, comenzaron  a congregarse muy temprano en la mañana de  este 18 de marzo, fecha aniversario del inicio de la insurrección de la Comuna de París.
El lugar de partida de la marcha por la Sexta República era el mismo en donde en el siglo XVIII se erigía la prisión de la Bastilla, lugar de reclusión de numerosos adversarios de la monarquía, la que fue tomada por asalto por el pueblo de París,  el 14 de julio de 1879, marcando así el comienzo de la Revolución Francesa.
El cortejo, donde los participantes llevaban pancartas donde estaban inscritos los principales puntos del programa de gobierno de la Francia Insumisa, además de banderas nacionales y numerosas otras- griegas, portuguesas, argelinas, chilenas, brasileñas- hondureñas, venezolanas, chinas - avanzó durante más de dos horas por la avenida que va de la plaza de la Bastilla hasta la Plaza de la República y a través de las calles adyacentes.
En el intertanto, en el escenario erigido en el punto culminante de la manifestación y como prólogo del discurso de Jean-Luc Mélenchon, se iban sucediendo artistas de diversas disciplinas, todos adherentes o militantes de la causa del candidato.
El discurso de Mélenchon tuvo un marcado tono filosófico, histórico, para destacar los valores que inspiran el programa de gobierno « El futuro común »., más allá de los aspectos puramente técnicos de la aplicación de éste en la eventualidad de ser elegido, y que había desarrollado en mitines anteriores.
Trazando un vínculo entre los lugares simbólicos donde se desarrollaba el evento y el proyecto de transformación de la sociedad francesa mediante la transición a la Sexta República y el término de la denominada « monarquía presidencial », Mélenchon se refirió una y otra vez a la historia.
« Hemos marchado una vez más de la Bastilla a la República, desde la Bastilla, allí donde comienzan todos los impulsos de libertad del pueblo de Francia, pues fue allí donde fue derribado por primera vez el símbolo de la monarquía y de la casta de los privilegiados, porque fue allí donde fue quemado el último trono real y, porque fue el escenario de la manifestación feminista que habría de arrancar el derecho a voto para las mujeres ».

Del mismo modo y aludiendo a la marcha de 2012, destacó la continuidad y las condiciones de la lucha por la conquista del poder por el pueblo.
« Fue también allí donde hace cinco años, iniciamos lo que continuamos hoy, con constancia y coherencia, con confianza y paciencia y hasta la victoria ».
Pero en esa continuidad, Mélenchon no dejó de destacar el espíritu de solidaridad y el espíritu de fraternidad que  inspiran al  movimiento de la Francia Insumisa, recordando el deber de los participantes a identificarse con los sentimientos y las esperanzas de los débiles, de los emigrantes y los desposeídos.
« En nuestras filas están tambien las sombras del pobre rostro de la humanidad humillada : de los que se ahogan en el Mediterráneo, de los que se suicidan en el trabajo, de los muertos de abandono en la calle, de todos los que sufren y son víctimas de este mundo asqueroso, donde la acumulación sin fin de unos, se alimenta de la miseria sin fin de los otros », afirmó.
« Para ellos, debemos ser su revancha, la sonrisa que tenían antes, su dignidad intacta y la esperanza luminosa de días mejores », agregó, antes de lanzar desafiante : « ¡Poderosos de la tierra, aquí estamos, aquí estamos una vez más al encuentro de nuestra historia, el día aniversario del comienzo de la gloriosa Comuna de París que inventó la República Social ! »
Después de esta primera parte de su discurso sobre los fundamentos históricos y revolucionarios del movimiento de los Insumisos, Mélenchon fue detallando, primero las características de la Constitución de la Quinta República, promulgada en 1958, su inadecuación para responder a las necesidades políticas y sociales del mundo actual y, como alternativa, las condiciones y modalidades de la génesis y el contenido de la nueva carta fundamental.
« Hénos aquí para proponer la Sexta República en esta plaza donde fue anunciada la Quinta, una página que hoy queremos dar vuelta… pueblo de Francia, y tú, mundo que nos miras tantas veces asombrado, hénos aquí. Somos la revolución ciudadana siempre reiniciada, como la pasión de este pueblo por los derechos universales de los seres humanos y de los ciudadanos que quieren llegar a ser ».
Fue así como, primero que nada, el candidato de la Francia Insumisa puso el acento en la necesidad del trabajo colectivo en torno a una idea y no a una personalidad.
« No debemos perder de vista que no estamos aquí por un personaje sino por un programa y que éste no es solo un acontecimiento extraordinario como nunca antes, sino una manifestación política, una insurrección ciudadana contra la monarquía presidencial… y su colusión con los poderes del dinero que la someten y la dominan ».
En la definición de este contexto, Mélenchon no olvidó de alertar, una primera vez, antes de repetirlo después varias veces, sobre los peligros que se ciernen sobre la democracia, « entre la extrema derecha que quisiera una nación étnica y los sirvientes del rey dinero que no cesan de querer destruir el Estado y los servicios públicos ».
Mélenchon exaltó también el carácter que debe ser el de Francia, una nación abierta fraternal y solidaria como alternativa al odio proclamado por la extrema derecha, haciéndose parte integral de estos valores en tanto representante de la Francia Insumisa.
« A través de mí, cada francés y cada francesa, sobre todo cuando llega de lejos, debe saber que no hay corazón mayor que el de este país, y que no es verdad que tiene una voluntad de odio, sino que ‚por el contrario, está siempre dispuesto con la mano abierta, el auxilio, la protección mutua, la alegría y la felicidad de estar juntos ».
Dentro de la definición de este mismo contexto político, Jean-Luc Mélenchon detalló la idea de la Sexta República como alternativa a lo que ha sido la expresión de la actual carta magna personificada en el ejercicio del poder por los últimos mandatarios.
« Dirigentes frívolos que no tienen otra visión del mundo que este dogma grosero según el cual el mercado y la finanza serían en último análisis, los reguladores legítimos de la civilización humana… Allí donde nosotros decimos que es la fraternidad, el amor, el cuidado de los otros, la razón de ser de la sociedad ».
Abordando el tema de Europa, el candidato de la Francia Insumisa insistió en la denuncia de la actitud entreguista de los dos últimos presidentes - Nicolas Sarkozy y Francois Hollande - que, recordó, « traicionando la voluntad popular », confiscaron la soberanía para entregarla al Banco Central europeo y postulando una construcción europea que impide la armonización fiscal y social, oponiendo los pueblos europeos en una competencia salvaje.
« Se debe debodecer a todo y todo debe ser discutido de nuevo », declaró, refiriéndose a los compromisos firmados por éstos últimos, antes de señalar que la consulta popular sería inevitable antes de empeñar la palabra de la nación frente a cualquier tratado.
Mélenchon denunció así la firma del tratado CETA de libre intercambio con Canadá y, alertando una vez más frente al peligro de una guerra en Europa, reafirmó su voluntad de restablecer la independencia de Francia en relación a las alianzas militares como la OTAN.
Finalmente, en cuanto al contenido mismo de la Constitución, el candidato de la Francia Insumisa fue enumerando los distintos aspecto que esta contendrá.
En primer termino citó la abolición inmediata de la ley que modificó las relaciones laborales, llamada « ley El Khomry » y,  de aquellas que le dieron un corte neoliberal a diversos servicios. Como  alternativa garantizada por la nueva Constitución, presentó la participación activa de los trabajadores en las empresas, con un derecho de ciudadanía dentro de ésta, y el control del poder de los accionistas.
También señaló la posibilidad de controlar la función de todos aquellos que desempeñan cargos electos, incluyendo el propio presidente de la República, mediante el referendo revocatorio ; asimismo insistió en la reafirmación del laicismo y del principio de libertad individual que será expresado en los derechos al aborto y a una muerte digna, y que deberán quedar inscritos en la nueva constitución.
Entre los elementos esenciales que también serán registrados dentro de la nueva carta magna, Jean-Luc Mélenchon destacó el de la « Regla Verde », es decir el no retirar de la Naturaleza más de lo que ésta puede reconstituir, principio que debe regir el proceso de transición ecológica que también es base de su programa en el aspecto económico.
Finalmente, el candidato de la Francia Insumisa, se refirió al papel que debe jugar el país en sus relaciones internacionales a partir de su retiro de las alianzas militares y de la recuperación de su independencia.
« La paz es un bien común que debemos cuidar y proteger. Nosotros franceses tenemos un papel útil y decisivo para construir y organizar la paz desde ahora amenazada . No debemos aceptar la formula calamitosa del actual presidente de la República de que Europa se reactiva mediante la defensa pues Europa de la defensa es la europa de la guerra », dijo en primer término.

« Francia debe ser una potencia independiente politica y debe rechazar ser llevada a conflictos, atada por alianzas ; queremos la paz y saldremos de la OTAN. Por iniciativa nuestra, Francia tenderá la mano a los países que rechazan alinearse, construirá una alianza no alineada pacifica y obrando por la paz en todas las circunstancias », dijo, precisando que en este contexto la nueva constitución debe retirar el poder a un solo hombre la capacidad de iniciar una guerra.

Por último y como conclusión una vez más alertando contra los peligros que significan las extrema derecha y la finanza, Jean-Luc Mélenchon declaró : « Pueblo, es necesario que cambies todo si no quieres que todo cambie en tu contra. Hay que realizar esta revolución ciudadana, si no queréis sufrir un golpe de Estado étnico o financiero o bien, los dos al mismo tiempo ».